
Tras el wunderbar que tanto nos costó armar, algunos de los pvc decidieron partir en búsqueda de aires más tranquilos. Mientras los que nos quedamos de guardia parimos alofinasión, nuestro flautista decidió recluirse sereno y meditativo a la espera de una luz inspiradora que bañe su instrumento iluminándolo de antiguas y complejas melodías.
Mentira, se fue al carnaval. La foto, de venganza por el abandono veraniego. Gracias a Remy, que hizo el registro documental.
Por lo menos es una centaura.
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on 2/02/2008
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